07
Nov

Si decide hacer negocios en Alemania, mejor no improvise

Los alemanes no cambian de opinión respecto a su idea primera, lo que implica que ya sabemos a qué atenernos con él. Son estructurados y buscan calidad y precisión. Además son metódico, estructurado y basado en hechos sólidos. Así es el perfil tipo del alemán a la hora de hacer negocios. Previamente se informa sobre quiénes somos, pide datos y cifras concretas y agradezca una buena presentación en las propuestas. El alemán busca sobre todo calidad, precisión y precio.

Lo prioritario es el negocio en sí y la calidad del servicio que éste conlleva. Una actuación amable y apariencia agradable ayuda, pero no es requisito imprescindible para la negociación. Importante tener en cuenta que el alemán cuida el medio ambiente y es un plus considerar esto en la presentación. Ge un modo general el alemán es lógico, transparente, previsible y firme en sus conceptos. Pocas veces muda de opinión respecto a su idea primera, lo que implica que ya sabemos a qué atenernos con él. La improvisación tampoco vale a la hora de concertar una reunión, que suelen ser fijadas con una antelación de tres o cuatro semanas y confirmadas primero telefónicamente y en continuación por escrito.

El protocolo indica que ha de tratar a la otra persona de usted, y por el apellido precedido del título que ostente, precedido de señor (Herr o Herr Doktor) o señora (Frau o Frau Doktor). La puntualidad es primordial. En caso de no llegar puntual a la hora indicada mejor llamar y avisar. El no respectar la puntualidad puede considerarse como un falta de respeto. Tal y como dice la frase “Time is money”.

El apretón de manos es la forma de saludar tanto a hombres como a mujeres. Después del saludo y una breve conversación, se va directamente al grano. No se habla de asuntos privados, ni de política o religión. Se escucha activamente y no se interrumpen y no se habla en tono elevado. De ahí el dicho “el que grita pierde la razón».

Como la relación personal no es importante para hacer negocios, las comidas no son frecuentes, a menos que sea el cierre de una larga y fructífera negociación. Y los negocios se cierran en los despachos, en horario laboral. Las jornadas laborables suelen empezar entre las 8.00 – 8.30 y terminan entre a las 16.00 – 17.00. La hora del almuerzo el entre medio hora hasta máximo una hora. Alargar la jornada laboral implica que esa persona es inadecuada para el cargo, por incapaz o por mal organizada.

 

La forma de vestir
Como mediterráneos que somos y amantes del cuidado del aspecto externo, puede chocarnos el aparente poco esmero en el vestir de los empresarios alemanes, salvo en ciertos sectores, como el de la banca. Es correcto y educado, pero menos formal que un italiano, un inglés o un francés. Generalmente el vestuario es relativamente conservador y muy formal tanto para el hombre como la mujer. Preferiblemente en colores oscuros.

Para evitar sorpresas
– El empresario alemán se informa previamente de quiénes somos, quiere datos, cifras concretas y buena presentación en las propuestas; busca calidad, precisión y precio.
– Lo prioritario es el negocio en sí y la calidad del servicio.
– El cuidado del medio ambiente es importante y esto es algo que debe tener muy en cuenta.
– Las reuniones deben fijarse con tres o cuatro semanas de antelación por escrito.